Tres maneras de usarlo.

Un asistente personal que está ahí.
Te recuerda la reunión, te lee el correo importante, te ayuda a ordenar el día y conversa contigo mientras trabajas. Gira el cuello para mirarte cuando le hablas y vuelve a tu pantalla cuando le pides algo. Como un colega pequeño y atento.
- Conversación natural por voz, con memoria de tus rutinas.
- Recordatorios, agenda y avisos con emociones que se entienden de un vistazo.
- Funciona con tu IA local: sin nube y sin suscripciones obligatorias.

Estar presente sin estar ahí.
Deja un Q-B2 en el mesón de tu tienda, en la oficina de un cliente o en la sala de un familiar. Desde lejos, tú o tu agente de IA hablan a través de él: explica un producto, responde dudas de venta o guía una asesoría técnica, con una cara que expresa y un cuello que mira a quien tiene delante.
- Ventas y atención: presenta productos y responde preguntas.
- Asesoría técnica a distancia, paso a paso y con paciencia.
- Tu voz o la de tu agente, con la expresión del Q-B2.

Ve la pantalla. Mueve el mouse. Escribe.
Q-B2 incluye un receptor inalámbrico que se conecta al USB de cualquier computador y se presenta como un teclado y un mouse comunes. Con la cámara de su antena mira la pantalla y ejecuta las tareas que le asignas: llenar un formulario, abrir un programa o mostrarle a alguien dónde hacer clic.
- Sin instalar nada en el computador controlado: usa el estándar USB HID.
- Acciones controladas y visibles: tú decides qué puede hacer.
- Ayuda que habla y opera al mismo tiempo.
